Verhandlungen von Freihandelsabkommen zwischen der Europäischen Union und Lateinamerika

Die von der Rosa Luxemburg Stiftung Brüssel organisierte Konferenz "Verhandlungen von Freihandelsabkommen" in November 2009 hatte zum Ziel, die sozialen, ökonomischen und ökologischen Auswirkungen von Handelsabkommen zwischen der Europäischen Union und Lateinamerika zu untersuchen. Intellektuelle aus Universitäten und sozialen Bewegungen stellten dabei ihre höchst aktuellen Forschungsergebnisse vor.

Informe de conferencia

La conferencia organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo el 14 y 15 de noviembre de 2009 tenía como objetivo de analizar los efectos e impactos de los acuerdos de libre comercio entre la Unión Europea y diversos países y regiones de América Latina sobre la sociedad, la economía y el entorno de dicho continente.

Se discutió sobre las consecuencias de la propuesta de firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión europea con Centroamérica, bajo las normas de la OMC, un Acuerdo de Asociación (AdA). La conferencia pretendía dar un marco de análisis sobre los resultados e impactos de los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, y en menor medida, con los EE.UU.

El punto focal de la conferencia eran las actuales negociaciones entre Centroamérica y la UE, enfocado en El Salvador, sobretodo en el marco de la elección de un gobierno de izquierdas por primera vez en la historia de este país. En un momento en que se celebran los 200 años del inicio del ciclo independentista que liberó a América Latina y el Caribe del yugo europeo (español, portugués, francés, holandés, británico…) es algo sintomático que el nuevo Gobierno salvadoreño debata la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.

El cuestiónamiento que marcó el desarrollo de todo el debate, fue si la cooperación ofrecida con los acuerdos compensa las asimetías existentes y realmente logre equiparar las economías a un futuro, y qué intereses tienen los países socios de América Central para firmar o no firmar un acuerdo de ese tipo. Hubo varios temas centrales que recorierron todos los debates: entre ellos la comparación de la propuesta europea con los Tratados de Libre Comercio con los EE.UU., qué efectos podría tener para la biodiversidad, la economía popular, el sistema bancario y hasta que punto la asociación con un gigante comercial no iba a profundizar asimetrías ya existentes que supondrían más un lastre que un apoyo al desarrollo.

La conferencia estuvo marcada por el golpe de Estado en Honduras del 28 de junio de 2009, ya que el golpe rompe con un proceso histórico que se había dado en América Central desde los procesos de desmovilización de las guerrillas en los años 1990. Además de dar al traste con las relaciones de todos los gobiernos de la región.

También se caracterizó como importantes los estragos del huracán “Ida” que acababa de azotar El Salvador, particularmente, y que ilustra la debilidad de infraestructuras de América Latina y la necesidad de un desarrollo endógeno que permita a los países centroamericanos salir de la pobreza endémica en la que están sumergidos.

El seminario se abrió con la introducción de Carlos Castañeda y Leonel Búcaro que dieron la bienvenida a la iniciativa de la Fundación y que dieron la pincelada idónea para inducir la conferencia en su justo marco de debate: qué lecciones pueden sacar Centroamérica y en particular El Salvador de las experiencias habidas en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), México, Chile u otros países centroamericanos ante las actuales negociaciones para un Acuerdo de Asociación con la UE.

Helmuth Markov remarcó la necesidad de no olvidar que estamos pasando por la peor crisis económica en décadas y que después de un primer momento de pánico parece que los mercados financieros se siguen comportando como si no hubiera pasado nada: los fondos de alto riesgo siguen sin regularse, el paro continúa creciendo, no hay recuperación. Todo indica que nos dirigimos hacia una profundización de la crisis, y eso sin duda tendrá un efecto en la visión de Europa en su búsqueda y defensa de “sus” intereses estratégicos. Además explicó cuál es la estrategia comercial europea, que está basada en la “Europa global” y es una política que favorece únicamente los intereses de las grandes multinacionales europeas, y que tiene como víctimas a los más débiles de América Latina, Asia y África. Helmuth Markov acabó recordando que debemos tener en mente aspectos como la soberanía alimentaria o la explotación sostenible de recursos cuando analicemos las políticas comerciales europeas con América Latina.

TLC-CAN: procesos de negociación, sociedad civil, biodiversidad y integración regional

La conferencia fue abierta por un protagonista de las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y Bolivia, Primo Nina Huaynahuayna, que como dirigente de una organización de pequeños campesinos de Bolivia ha participado en los procesos de consulta que el nuevo Gobierno boliviano creó para hacer de las negociaciones con la UE un asunto de dominio público. Con la participación de la sociedad civil, Bolivia decidió no negociar sobre la compra de utilidades públicas ni sobre propiedad intelectual, lo que provocó una ruptura en el seno de la CAN, que la UE ayudó a dinamitar. La lección que el caso boliviano nos da es que una vez las organizaciones que van a sufrir los impactos directos de una mayor liberalización se involucran a fondo en las negociaciones, las posiciones gubernamentales abandonan el entreguismo, y es mucho más fácil tomar una decisión con un mayor consenso social.

La siguiente exposición, también en el marco de la CAN, fue desde el punto de vista de un país que ha sido la punta de lanza de la defensa de intereses europeos y norteamericanos en América Latina y que no tiene tapujos en firmar acuerdos de libre comercio, más allá de las consideraciones políticas que podamos tener: Colombia. Enrique Daza explicó que los tratados de libre comercio (TLC) o Acuerdos de Asociación son enemigos de la integración regional. El ejemplo de México es obvio, pero cada vez más, Colombia sigue los mismos pasos. Esta realidad responde al concepto de “regionalismo abierto” que ha sido creado por la escuela que defiende una vinculación mayor de las economías de América Latina a los centros económicos del Norte, escuela que es un producto de la globalización. En ese sentido es muy importante analizar la correlación de fuerzas entre la visión latinoamericana del ALBA o de Unasur y panamericana de los TLC y el Plan Puebla Panamá, entre otros.

En ejemplo peruano, que fue expuesto por Alejandra Alayza, nos muestra muy bien la puesta en práctica del concepto del regionalismo abierto en el contexto concreto de las negociaciones de la CAN. Dentro de la región andina se habla de una negociación unitaria pero en el momento clave Perú y Colombia negocian un tratado de libre comercio que genera asimetrías poniendo la dinamita que más tarde haría saltar por los aires cuarenta años de proceso de integración regional andina. La CAN funciona con un mecanismo que obliga a todos los países a seguir de manera uniforme los acuerdos de la propia comunidad (comúnmente llamado mecanismo “candado”). Eso había propiciado 40 años de integración a un ritmo lento. Cuando el bloque se debilita, a causa de la diferenciación política que experimenta el contiente desde 1999, y la negociación se estanca es cuando la Unión Europea rompe con su retórica de negociación bloque a bloque y apuesta por el bilateralismo. Este hecho debe ser una advertencia para todos los países que tengan una voluntad de integración regional en América Latina fuera del marco impuesto por terceros actores, ya sea los EEUU o la Unión Europea.

Paulina Muñoz de una organización que también ha hecho un seguimiento de las negociaciones desde el punto de vista de la sociedad civil, nos explica la necesidad de la presencia de la misma en el proceso de negociación y que los negociadores incorporen las demandas de dicha sociedad civil. Esas son dos precondiciones para que la decisión de firmar o no un Acuerdo de Asociación sea una decisión donde la mayoría de la población se siente involucrada. Dejar a los mismos negociadores sin que la sociedad tenga conocimiento de los procesos de negociación es un riesgo que ninguna sociedad latinoamericana puede permitirse visto el impacto que tuvo el ALCA. En ese sentido, la salida de Ecuador de las negociaciones fue gracias a una movilización social y la posición del gobierno que al no ver cumplidas sus expectativas decidió que dicho acuerdo no convenía al pueblo ecuatoriano.

Chile, México: integración regional, mercado financiero y inversiones extranjeras

Continuando con el argumento de la integración regional latinoamericana la conferencia continuó con la exposición de Alejandro Villamar, que nos ilustró, a través el impacto de la llegada de las grandes multinacionales bancarias, como la economía mexicana se ha expuesto a los avatares de los mercados internacionales sin ganar la prosperidad de se prometía hace unos años. En realidad su exposición se basó en el hecho que lo que es más importante para el capital internacional neoliberal es el tema de las inversiones y la propiedad intelectual. Mucho más que los temas comerciales, de hecho, el comercio de servicios es 6 veces mayor que el de mercancías. La cuestión de la desaparición de la banca nacional mexicana a manos de, especialmente, capitales españoles y británicos es un llamado de alerta para todo el continente latinoamericano sobre los peligros de la apertura de sus mercados. Otro de los temas que resaltan es la agresividad de las propuestas europeas, de hecho Alejandro Villamar, como muchos de los otros ponentes, coinciden que las propuestas europeas de tratado de asociación son más agresivas que las propuestas del ALCA en los años 1990.

Claudio Lara cierra el ciclo no sudamericano explicando la situación económica en el país comercialmente más abierto de la región, y quizás uno de los más abiertos del mundo, ya que tiene acuerdos de libre comercio con la UE, con China, etc. Chile tiene una balanza comercial total positiva, ya que sus exportaciones doblan sus importanciones. La pregunta que surge entonces, es ¿Por qué la inversión extranjera no se ha traducido en mayor crecimiento económico? En ese sentido la expliación la encontamos en la dependencia chilena de las exportaciones del país de materias primerass (principalmente el cobre) pero eso lo hace muy dependiente de los mercados internacionales (y de la fluctuación de los precios de dichas materias) y le impide tener una política de desarrollo endógeno, anclando al país (y a todos los países del continente que copian ese modelo rentista que no tiene como principio la distribución de la riqueza, la justicia social ni mucho menos criterios de soberanía alimentaria o de biodiversidad) en la dependencia política, social y económica.

América Central: biodiversidad, agrocombustibles y energía, empleo y micro empresas

Los casos centroamericanos son particularmente relevantes para el devenir de las negociaciones en El Salvador y en especial temas como la propiedad intelectual (muy vinculado al tema de los genéricos) la biodiversidad y la producción energética regional.

Gustavo Oreamuno explica como el Plan Puebla Panamá, ahora Proyecto Mesoamérica supone una reorientación de la producción eléctrica en Costa Rica para suplir las necesidades de la industria de los agrocombustibles, de ese país y de la región. De este modo una de las consecuencias del regionalismo abierto, del que ya hemos hablado, es el trato de los servicios públicos como si fueran mercancías privadas. Existe otro problema a la hora de la negociación Centro América – Unión Europea, que se expresa muy bien en el caso costaricense, como Costa Rica tiene un tratado de libre comercio con los EEUU, como la mayoría de países de la región los acuerdos del DR-CAFTA son la base para la negociación con la Unión Europea. En la práctica eso significa que se negocia con Europa donde se terminó de negociar con los EEUU. Finalmente, la integración no persigue criterios de soberanía alimentaria o cooperación regional sino satisfacer las demandas de las transnacionales que operan en la zona, que muchas veces dificultan la susodicha integración regional.

Claudia Torrelli hace un exhaustivo análisis de los pros y los contras de un posible acuerdo de Nicaragua con la Unión Europea en el marco de las negociaciones. Desde su punto de vista, existen riesgos muy importantes para la biodiversidad y la capacidad de gestión de su propia economía. Por ejemplo en Nicaragua: en primer lugar, España concentra el 82% de toda la inversión con una primacía para telecomunicaciones y servicios bancarios, y en segundo lugar la extensión de los agrocombustibles y la falta de una legislación vinculante pone en peligro el medio ambiente del país. Este patrón se reproduce en toda la región y abre el interrogante si mayor apertura permitiría una mejor gestión de los recursos propios.

Mario Rodríguez nos explica que la situación en Guatemala es tal que el acuerdo de asociación es una manera de formalizar la situación ya existente, porque ya hay una gran presencia de la UE en la economía del país. También recuerda la imagen positiva que tiene la Unión Europea, ya que el Diálogo Político de San José fue el primer gran éxito de la UE: la presencia de la misma, de manera unificada para resolver los conflictos existentes en América Central, permitió una salida política a la problemática guerrillera. Eso tiene un peso importante para el rol que juega la UE a los ojos de negociadores y cadros de los Estados. Haciendo una reflexión sobre los retos para la región reflexiona que el problema de la producción etanol (que es una de las apuestas estratégicas) genera la continuación del modelo petrolero, que es una cuestión que se debate a escala mundial.

Joel Thomas Boekle hace un análisis en profundidad de cual es el tejido productivo de la economía salvadoreña y quién genera la mayoría de empleos: microempresas de subsistencia, acumulación simple y pequeña empresa. Son la mayoría del parque empresarial. 90% de la empresas quedan excluidas del AdA por ser consideradas demasiado pequeñas. Por otro lado, la participación de la sociedad civil ha sido escasa hasta el momento. Los movimientos sociales no son suficientemente representados en el CC-SICA. Las pocas organizaciones miembro del CC-SICA sirven para justificar una supuesta apertura del proceso de negociación a la sociedad civil. El capítulo El Savador del CC-SICA se acaba de formar, esto significa que la sociedad civil aún tiene una participación muy escasa. De hecho, la “Europa global” es el acceso a recursos y conquista de mercados y no contribuye al aumento de la competitividad de los países destinatarios.

Terminan las exposiciones haciendo un llamado a desarrollar una verdadera integración de los pueblos y abrir el proceso de negociación a la participación de la sociedad civil de forma representativa.

Debate y conclusión

La discusión giró en torno de varias puntos y cuestiones: la experiencia andina, el papel del Estado como ente regulador de relaciones económicos y financieras, la visión de la UE y sus relaciones en torno al comercio y los recursos naturales con los demás países y regiones del mundo y América Latina en particular, la pregunta si el SGP Plus sería una alternativa viable al AdA al menos a mediano plazo, y el cabildeo y la necesidad de una mayor integración regional.

Parece, que las negociaciones de la Comunidad Andina con la UE y el eminente fracaso de las negociaciones de un AdA regional, cediendo a firmas de tratados separados y bilaterales con Colombia y Perú, se convierten en el modus operandi de la Unión Europea en América Latina. Dicha aseveración se basa en la actitud de los europeos en relación al CARIFORUM y las actuales negociaciones con América Central, en donde particularmente Costa Rica y Panamá aparentemente toman un protagonismo más allá del bloque centroamericano común.

Los nuevos acuerdos en negociación deben ser debatidos en referencia a la integración regional centroamericana. El golpe de Estado en Honduras el 28 de junio 2009 significó un serio revés a la integración regional del istmo y vino a romper niveles ya alcanzado en cuanto a la liberación aduanera.
Existe la visión de que los acuerdos con Europa son diferentes de los TLCs con los EE.UU. Las factores que apoyan está percepción son la falta de experiencia de acuerdos con la UE y una visión positiva del papel de Europa en América, sumado a la promesa de tomar en cuenta las asimetrías entre las dos sociedades, la centroamericana y la europea. Desde este punto de vista, la UE aún podría capitalizar su rol de mediador internacional, como algunas veces lo jugó en el pasado también, pero debería tratar con mayor seriedad a los temas de integración centroamericana y asociación con Europa en lo político, así como el tema de una cooperación verdaderamente orientada a suavizar las asimetrías a mediano y largo plazo, combinado con tiempos de gracia prolongados y sin que esta sirva para ejercer presión.

La crisis del sistema financiero puede ser una oportunidad para que ello sea cambiado. En todo caso, el llamado fue hacia los gobiernos, en el sentido de que no pierdan los instrumentos para conducir la economía y de no abandonar su función como ente regulador, así como un llamado a una nueva arquitectura financiera regional.

Luego queda la pregunta, si habría la posibilidad de seguir con el SGP Plus, y con eso con la opción de dejar al lado la propuesta europea del Acuerdo de Asociación por el momento para continuar con los acuerdos existentes. Eso y su sostenibilidad en el tiempo es uno de los debates, que se deberán abordar, pese a que la Unión Europea no sea muy proclive y está presionando por una pronta firma del AdA. Los países contrapartes del istmo centroamericano tendrán que imponer y defender sus criterios de manera más decisiva.

Cabe destacar la existencia de grupos de poder y presión en Centroamérica que tienen un interés económico propio, frecuentemente por encima de la mayoría de la población, además tienen experiencia en negociaciones y en el manejo de las estructuras de poder, que hace, que los procesos de debate sean desiguales y no representativas, en consecuencia ignoran a las asimetrías existentes de los grupos, que en conjunta forman la capacidad productiva de la región. Es necesaria la apertura de las negociaciones a la participación de la sociedad civil y sus distintos sectores económicamente activos, en su mayoría marginados, para llegar a acuerdos reales y más equitativos, y que no pecan de impositivos y provechosos solo para los mismos de siempre.

Finalmente, la integración requerida para la región puede que no necesariamente sea a través del asocio con la UE. Es mucho más probable que un bloque social, económico y políticamente unido, es decir, integrado en primer lugar, sea una bastante mejor opción para luego pensar en cómo y con quienes asociarse y de qué forma.

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Handel, Lateinamerika